Comenzamos los preparativos con Beatriz en el Hotel B&B de Fuenlabrada, donde se vestiría junto a su familia.
El buen rollo que se respiraba era más que sorprendente, ya que lo normal en estos casos es que los nervios estén a flor de piel, pero no... un aperitivo previo al maquillaje, nos hizo comenzar el día muy tranquilos.
Jose por otro lado, con su precioso traje de gala, decidió pasar los minutos previos al enlace junto a su familia en casa de sus padres. Una casa tradicional que nos permitió hacer fotos cargadas de sentimientos, donde las miradas hablaban por sí solas.
Los nervios previos se iban incrementando según pasaba el tiempo, pero esa emoción solo era el comienzo de lo que deparaba el día.
Cuando hablamos de la Finca La Quinta de Illescas, hablamos de una de las mejores fincas de Madrid.
Sin duda Beatriz y Jose eligieron bien el lugar donde darse el sí quiero, un complejo espectacular que cuida mucho los detalles y sus instalaciones.
Con un excelente trato a los invitados, la Finca La Quinta de Illescas garantiza una boda perfecta sin tener que preocuparos del bienestar de los asistentes.
La llegada de Bea se hizo esperar un poco como marcan los cánones y el nerviosismo de los invitados se respiraba en el aire.
Con una elegante formación de bienvenida, recibieron los compañeros de Jose a Beatriz mientras se dirigía al altar acompañada del brazo de su padre. 
La complicidad que había entre todos los familiares en la ceremonia fue muy palpable, las miradas y los largos silencios hablaban por sí solos.
Una vez terminada la ceremonia, Beatriz y Jose se fueron a celebrar el enlace junto a todos sus familiares y amigos.
En el coctel aprovechamos para hacer las fotos de grupo, pero con cada enhorabuena que los novios recibían, los sentimientos y el cariño afloraba dando rienda suelta a un coctel lleno de emociones que pasaba del llanto a la alegría en cuestión de segundos.
Y como es normal...
Una gran boda no tendría sentido sin una gran fiesta.
Como buenos y grandes amantes de los animales, Jose y Beatriz querían una sesión de postboda especial.
Toda una tarde con la compañía de sus queridos perros, gatos, vacas, caballos y su avestruz... podía ser mas especial..?
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